Fue una iniciativa de la comunidad de pueblos originarios para promocionar la carne caprina y poner en valor al productor.

El chivito malargüino es reconocido, a nivel local y nacional, por su excelencia y buen gusto. Pero a la hora de llegar a destino no siempre se conoce su procedencia y no es igualmente redituable lo que gana el intermediario que el productor. Por esta y otras razones es que la comunidad de pueblos originarios en conjunto con el INTA, están trabajando para promocionar dicha delicatesen.

Desde Malargüe a Diario dialogamos con Gabriel Jofré, “werkén” o autoridad tradicional de la organización Malalweche, quien comentó que “éste es un trabajo que ya lleva 2 años. Con Sebastián Mora como coordinador y con Iván González como técnico de terreno, la idea es generar una propuesta colectiva, de conjunto entre las comunidades de la organización, que son 26, todos productores caprinos”.

La organización Malalweche responde a la demanda por la propiedad de la tierra. Hace un par de años hicieron un  pacto de relaciones institucionales con el INTA para proponerle un trabajo coordinado y así lograr una respuesta más integral a esa demanda histórica de la tierra y uno de los ejes que tomaron fue el trabajo productivo.

El INTA  trabaja la posibilidad de visibilizar y dar condiciones de mejoramiento productivo a una forma de crianza de animales que es muy extensiva y es la que justifica la posesión, por parte de los pueblos originarios, de sus territorios, del por qué viven y ocupan ese territorio. “Es en ese acuerdo con el INTA y sabiendo que somos una organización que reclama el territorio nos pusimos a pensar estrategias que acompañen esa demanda y no que se impongan”, manifestó Jofré.

Durante muchos años, la política ganadera caprina ha querido imitar a otras situaciones y provincias y ha generado una propuesta desde la misma forma de crianza, que es lo que hicieron desde Malalweche en un primer momento, cambiando los hábitos del productor. “Acá se trata de fortalecer los hábitos del productor y de ahí generar una propuesta diferente. El cuello de botella que hay en Malargüe para los productos locales es la comercialización. Entonces salimos y la idea más simple que te plantea el mercado es una marca, nosotros propusimos la primera marca de carne caprina, ya que el chivito malargüino nunca tuvo una marca, que reúne a productores del sur de Mendoza. La marca es Kume Matru, que significa buen chivo o, más específicamente, del buen comer. Un alimento con muchas condiciones biológicas y nutricionales muy diferenciadas, como si estuvieras comiendo un animal silvestre”, relató Jofré.

Esta marca fue presentada en Mendoza en el Ristorante Francesco de la familia Barbera de Mendoza, a través de una degustación, una forma de abrir mercados a los restaurantes y así comenzar a comunicar que con el chivo se puede hacer algo más que un asado, una forma diversificada de cocinar el producto cárnico, según nuestro entrevistado.

En dicha degustación se presentó una variedad de platos basados en chivo como hamburguesas, lasagna y sorrentinos, “todo con carne de chivo; se hizo paté de corazón, hígado y pulmón de chivo, queso de cabeza, arrollado de carne de chivo. Pasteles fritos en base a carne de chivo. El plato tradicional estuvo a cargo de dos cocineras tradicionales, Margarita González y Rosa González, quienes cocinaron su receta: estofado de chivo, el resto de las comidas estuvieron a cargo de chefs,” explicó.

Por último, el portavoz de esta organización expresó que el objetivo final de todo esto es sacar los intermediarios que hay entre el productor y el consumidor, y dijo: “Eso va a mejorar el hecho que la marca y el producto sea representativo de Malargüe, porque muchas veces estos animales salen de acá y le ponen nombre de cualquier lado y por el otro mejoramos el precio del animal en corral, mejoramos el precio que le queda en el bolsillo al productor y éste empieza a tener un precio más justo a nivel de todo el sacrificio que ellos hacen para criar estos animales”.

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