La Avenida principal del departamento sureño se colmó de personas que salieron a festejar un triunfo histórico. Si bien en las caravanas anteriores la participación fue amplia, en esta oportunidad el festejo tenía que ser mayor y así fue.

La explosión de celeste y blanco se concentró bajo la torre del reloj del cincuentenario y allí sonaron algunas melodías como “Soy argentino, es un sentimiento, no puedo parar…”, “Brasil decime qué se siente, tener en casa a tu papá…”, vamos, vamos Argentina, vamos, vamos a ganar, que esta banda quilombera, no te deja, no te deja

de alentar”.

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La euforia mundialista se contagió rápidamente y cientos de banderas argentinas fueron ondeadas con gran entusiasmo.

Después de este triunfo por penales ante Holanda, los de Sabella ya piensan en la final, que se jugará el domingo a las 16 contra a Alemania.

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