Reclamó que en la policía no le quisieron recibir la denuncia y que tampoco acudieron a su llamado.

Desgraciadamente no es la primera vez que una historia como esta sucede en nuestro departamento.  Le puede pasar a cualquiera en cualquier momento.  Por eso Juana, la víctima, quiso hacer público lo que le sucedió. Ella confió en personas que no conocía y ellos abusaron de esa confianza y hasta de su “inocencia”.

“Una mañana, alrededor de las 11, llegan estos individuos, eran 2,  en un vehículo blanco (una Partner dominio MYZ 874), supuestamente eran vendedores ambulantes y ofrecían una mercadería a un precio que no era muy accesible pero si las compraba podía acceder a una exhibidora de productos de higiene”, relató Juana.  En ese momento debía pagar $1800.- (el total era de $7000.) y le darían alrededor de 100 productos de regalo. Además le ofrecían productos para el lavado de cabellos, “todos de buenas marcas”, según relató la damnificada.

Por esa mercadería debía pagar $2700, la cual se la dejaban y en el transcurso de esa semana le entregarían el exhibidor, por el cual ya había pagado la primera cuota. En total, Juana entregó $4500. Este vendedor le dejó las cajas con la mercadería, muy bien cerradas todas con cinta, y se fue junto con su compañero, que nunca se bajó del vehículo. Cuando Juana se dispuso a ver los productos se dio cuenta que los frascos estaban llenos de un líquido que no era lo que ella había comprado.

“Agarré la camioneta y salimos inmediatamente a buscarlos junto con mi marido, porque me di cuenta que lo que me habían dado no era lo que yo había comprado, narró Juana”.  Allí comenzó  una odisea que duró prácticamente todo el día.

Juana se comunicó con algunos familiares y logró dar con el paradero de estos sujetos.  Luego se acercó a la Comisaría para hacer la correspondiente denuncia del hecho y, quien se encontraba a cargo, según la damnificada, no quiso tomarle la denuncia “por no saber los nombres de los victimarios”.

Juana narró lo sucedido y pidió a las autoridades que “los agarraran porque se estaban escapando” pero, después de 4 horas de seguirlos con su propio vehículo y no contar con el apoyo policial, desistieron del cometido. Finalmente, a esta vecina le tomaron la denuncia, pero ya era demasiado tarde, según su testimonio.

Hoy Juana no cuenta ni con el dinero que les entregó a estos supuestos vendedores, ni con la exhibidora, ni con los productos, “que están en la policía”.

La protagonista de esta historia tiene conocimiento de otras víctimas de estos sujetos que no hicieron la denuncia “por considerar que de nada serviría”. En tanto que ella prefirió formalizar el reclamo, para evitar a que a otros les ocurra lo mismo.

Ante los dichos de la víctima, desde Comisaría 24 argumentaron que los móviles de la policía buscaron a los sospechosos, e incluso el del Sosneado estuvo atento y se dirigió hasta La Junta, por si elegían ese camino para retirarse del departamento, pero no lograron dar con los involucrados. “Además, no fue la única novedad que tuvimos ese día”, cerraron los uniformados.

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