Hace 40 años, las fuerzas militares de nuestro país tomaban a su cargo el gobierno, iniciándose así un período marcado por la desaparición de personas, la tortura, la muerte de miles de argentinos y la suerte de otros tantos que cargan con las heridas de aquellos tiempos.

Las investigaciones, el juicio a las Juntas y los responsables de cada uno de esos delitos, las continuas luchas y la defensa de la democracia, han permitido consolidar una consigna compartida: el “nunca más”…

De hecho, años después de recuperada la democracia, el 24 de marzo fue instituido como Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia. Una fecha para que recordemos lo que nos pasó, para comprender y aprender de lo sucedido, y poder mirar hacia adelante enriquecidos por ese aprendizaje.

Cuando redactaba estas palabras pensaba que siempre, en todos los órdenes de la vida, es bueno, y muchas veces necesario, pensar en las cosas que nos pasaron, porque eso nos permite reflexionar, aprender y crecer.

Y pensaba también en la oportunidad que hoy tenemos de hablar y compartir nuestras opiniones sobre las cosas que nos pasan, y hacerlo con la libertad con la que hoy lo podemos hacer, más allá de nuestras diversas y, a veces,  irreconciliables posturas.

La libertad de expresarnos, de participar, de reclamar, de elegir a nuestros gobernantes, así como el derecho a conocer lo que pasa, a informarnos, a que se haga justicia, no siempre han sido posibles para los argentinos. El golpe de Estado de 1976 significó la pérdida de esos y otros derechos y libertades.

En aquellos años pasaron muchas cosas graves en la Argentina, algunas quizás tan graves como las que pasan hoy con la delincuencia, la corrupción, las desigualdades sociales…, pero hay una gran diferencia; los ciudadanos de este país contamos con una herramienta: la democracia.

La democracia puede hacer que una sociedad cambie, se transforme, sea más justa para todos, y eso dependerá de lo que cada uno de nosotros hagamos, como la utilicemos y fortalezcamos.

El pasado, nuestra historia está cargada de fervores y acciones que enaltecieron nuestra patria, pero también de violencia e injusticias que no debemos olvidar, para no repetirlas, justamente, nunca más.

Lic. Carolina Sandmeier

Directora de Promoción Educativa

Municipalidad de Malargüe

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