El Gimnasio del ESTIM es uno de ellos, es como la casa de mis padres, el bar, Cajón grande y no muchos más. Con mucha tristeza me entero que han querido quemarlo…

Pobres aquellos que no escucharon las canciones de las semanas estudiantiles ahí… Los que no fueron a su primer baile ahí. Los que no robaron un beso juvenil tampoco ahí!

Fue eso y mucho más lo que lleva ese Gimnasio para muchos de nosotros, las paredes con los nombres, mi medalla de egresado en el pecho de mi padre.

Fueron horas, goles, el lampazo grande con olor a kerosene, los baños…

Esa tristeza que se me convierte recuerdo me acerca a la galería devastada por las llamas en 1995. Que dolor.  Después relució nuevamente…

Entonces de a poco mi sentir va cambiando, y se transforma en esperanza. Será más lindo después que lo arreglemos al Gimnasio para que otros lo disfruten también…

Porque la Escuela ESTIM es de todos los Malargüinos.

Por Martín Sánchez, egresado de la Escuela Técnica Química Industrial y Minera

Nota relacionada: Se quemó parte de la escuela minera y el incendio habría sido intencional

Comentarios