La cita se concretó en el Centro Cultural y Polideportivo Malal-Hue el 2 de noviembre frente a un público renovado compuesto por unas quinientas personas que acompañaron la exposición a lo largo de todo día. En el lugar se pudieron apreciar las máquinas antiguas y se pudo ver a los mecánicos arreglando los vehículos.

Lamentablemente no pudieron ser parte de la exposición todos los vehículos inscriptos en este evento porque, en su mayoría, sufrieron inconvenientes en el motor y por ende no lograron seguir el viaje en sus carros.

Si bien la Expo Clásica estaba prevista desde las 15 del jueves, en horas de la mañana ya estaban algunos autos disponibles para que la comunidad malargüina pudiera apreciarlos. A lo largo y ancho del polideportivo estaban expuestos los Sport Vintage convertibles (sin ningún tipo de techo y para dos personas), los de estilo sport europeo, tipo Bugatti T35, Bressia, MG 47TC, Riley1500, Morgan, BMW 315, 326, entre otros. Todos ellos modelos hasta el año 1949, divididos en las categorías Baquets y Sport Vintage.

La organización de la Expo Clásica estuvo a cargo de la Dirección de Turismo de la Municipalidad de Malargüe mientras que la hoja de ruta y todo lo acontecido en esos kilómetros, fue un trabajo mancomunado entre los miembros del Club Amigos de Automóviles Antiguos, que es una entidad bonaerense sin fines de lucro que en un principio buscó que viejos conjuntos mecánicos le devolvieran la vida a los baquets.

Luego de un merecido descanso y pasadas las 8:30 del jueves 3, los baquets emprendieron camino a otra de las etapas de esta travesía. No olvidemos que el punto final de esta aventura la marca la provincia de Mendoza el sábado 5 de noviembre. Anteriormente los autos antiguos circularon pegados a la cordillera por la Ruta 40, pasando por el Volcán Lanín, el Lago Huechulaufquen, Ñorquinco, Villa Pehuenia, ChosMalal, Malargüe, San Rafael, Potrerillos, Vista Flores y Tunuyán.

Desde Malargüe a Diario hablamos con Ricardo Cigliano(70), oriundo de San Martín de los Andes, quien nos relató que a lo largo del viaje vivieron distintos estados del tiempo ya que además del típico viento, al salir de ChosMalal los agarrró un temporal de nieve. Sabiendo que estos vehículos no tienen techo y que solo poseen un asiento, tanque de nafta, cubierta de auxilio y las herramientas mecánicas para autoasistirse en el camino, cada piloto y copiloto deben colocarse la vestimenta adecuada para enfrentarse a los fríos que pueden acontecerse en la ruta.

Refiriéndose a la primera noche de viaje apuntó que descansaron en Villa Pehuenia, “un lugar con paisajes extraordinarios y muy turístico”, describió Ricardo. Mientras relataba cada momento vivido con los baquets, sus ojos se llenaban de lágrimas y al preguntarle qué significaba para él andar en este tipo de carro, el entrevistado rompió el llanto y debido a la emoción no pudo decir una palabra. Creemos que eso fue suficiente para saber la respuesta a nuestra pregunta.

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Asimismo destacó la buena organización no solo de la travesía sino también de las gestiones realizadas en el departamento para que los participantes de la misma pudieran disfrutar la estadía en Malargüe.

Por su parte Norberto Panigandi(77), que lleva veinte años andando este tipo de vehículos, contó que se sumó a la travesía porque es parte del Club Amigos de Automóviles Antiguos. Explicó que viene solo desde Lomas de Zamora para vivir esta aventura inolvidable. A esto agregó que todos los acompañantes le fallaron a último momento porque más allá de que esté organizado de excelente manera, es un viaje caro.

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“Esto es el sueño del pibe, pero uno lo hace de grande porque para disfrutar la vida los seres humanos tendríamos que tener plata de joven y la realidad es que de viejo a uno le pueden sobrar algunas monedas para darse algún gusto”, sostuvo.

El hombre compartió que maneja desde los siete años de vida y refiriéndose a las condiciones climáticas vividas en el camino exteriorizó que el vehículo uno lo siente en el cuerpo, en las nalgas, pero  el viento y el estado del tiempo te llevan el auto para donde quieren y eso fue lo que más lo preocupó en el viaje.

No olvidó contar una anécdota de la travesía diciendo: “Me perdí cuando salimos de Pehuenia porque había dos cruces, yo me metí por el primero y resulta que la hoja de ruta marcaba que era el segundo. El camino cada vez era peor, no veía a mis compañeros pasar y tampoco había alternativa para volverme. Hago unos metros más, veo un cartel que dice Camping, me fui derecho hasta allá para preguntar y cuando llegué allí no encontré a nadie. Ahí decidí regresar por donde vine y después de tres horas retomé el camino correcto, pues estas son las consecuencias de no tener un acompañante”, indicó.

También agregó que empezó a preparar este baquets modelo ’28 porque hace dos años falleció su mujer y para no entristecerse o deprimirse debió buscar algo con qué entretenerse. Fue así que desde enero y hasta los últimos días de octubre de este año, Norberto armó el coche y se inscribió en la travesía. Finalmente, expresó que por suerte no ha tenido grandes inconvenientes con el transporte.

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