El 25 de septiembre, la DGE reconoció a la Escuela Diamantina como parte del sistema educativo oficial. Su creador, Juan Antonio Mussa, explicó a Malargüe a Diario que, luego de dos años de trámites y requerimientos, finalmente tienen el aval correspondiente.

En 2016, se abrirá solo el nivel inicial, es decir las salas para 4 y 5 años, y el establecimiento funcionará en la calle Llancanelo 830.

Los contenidos que se enseñarán son iguales a los de todas las otras escuelas, solo que se utilizan estrategias y técnicas de enseñanza especiales, basadas en tres pilares fundamentales: el manejo de las emociones, el desarrollo de la creatividad y los lenguajes artísticos, y un enfoque transdisciplinar en el que se conjugan múltiples niveles de percepción, pensamiento complejo y niveles de caos, donde las condiciones de inicio definen las finales.

El lema “alegría, amor y sorpresa” expresa las principales emociones sobre las que se trabajará.

Su  impulsor sostuvo que, si bien se comenzará por el nivel inicial, está programado que cuando los alumnos finalicen esa etapa puedan empezar primer grado y así sucesivamente, hasta que haya un nivel secundario también.

Además, resaltó que los docentes han sido formados por él en todo lo referido a la educación  diamantina y los padres que quieran enviar a sus hijos a este colegio deberán participar activamente de la educación de sus hijos, por lo que firmarán un convenio en el cual se comprometen a cumplir con ciertas capacitaciones relacionadas con los conceptos y técnicas que se utilizarán.

Mussa señaló que se trata de una escuela privada de acceso gratuito, en la que no se pagará cuotas mensuales aunque se solicitará a los padres un aporte mensual voluntario para gastos de funcionamiento, mientras que la Municipalidad de Malargüe realizará un aporte económico para solventar los gastos de alquiler y el mobiliario ha sido donado por distintas personas y entidades.

“Nosotros no queremos una escuela elitista; lo que pretendemos es que a través de esta experiencia se demuestre que, aplicando el concepto de la educación emocional y el trabajo con la creatividad, se puede mejorar, no solo el aprendizaje sino el comportamiento de los niños”, subrayó.

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