Puntualmente, personal de guardaparques ha encontrado, en reiteradas oportunidades, a pobladores locales y de zonas aledañas realizando caza ilegal de piches, con el fin de comerlos asados en la mayoría de los casos.

A través de información a la que ha podido acceder Malargüe a Diario, se pudo conocer varios hechos que incluyen, no solo una violación a las leyes de protección de la fauna, sino faltas como resistencia a la autoridad competente, con insultos y amenazas en algunos casos.

El piche o pichi como le llaman algunos es una especie típica de la zona y aunque la caza de este animal ha sido una práctica frecuente entre los pobladores rurales, hoy se encuentra prohibida porque la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza ha declarado a esta especie en amenaza.

Los operativos

Desde hace unos días, los guardaparques han dejado registrados numerosos incidentes con cazadores.

El 18 de este mes, por ejemplo, en la reserva de la Payunia, dos guardaparques se encontraban haciendo una recorrida por la tarde cuando descubrieron un rastro que ingresaba al campo del señor Nogerol, Estancia San Pablo. Siguieron la huella e interceptaron a tres personas, quienes, al verlos, comenzaron a tirar lo que habían cazado. Los involucrados eran Néstor Fabián Encinas, Luciano Encinas y Alejandro Castro, llevaban cuatro perros y se trasladaban en  una Toyota Hilux color blanco. Uno de los piches cazados estaba al lado del fogón y otros cuatro ya habían sido cocinados. Los guardaparques secuestraron los cinco animales, más un cuchillo y  una escopeta calibre 22 semiautomática con 31municiones.

El 24, en las inmediaciones del puesto Vargas, El Sosneado, se labraron varias actas por el hallazgo de varias camionetas pertenecientes a Horacio Federico Agostini, Darío Cerna y Juan Bautista Gatica, y Carlos Origuela. Ellos fueron intimados a retirarse, pero uno de ellos, Origuela,  adujo tener autorización del dueño del puesto para estar en la propiedad y cazar estos animales, cosa que constató el propio Vargas a personal de guardaparques. Más tarde encontraron restos de piches asados.

El mismo día, en la reserva de la Payunia, el personal del lugar notó en su recorrida de rutina una camioneta blanca marca Toyota Hilux en la zona El Nevado, cerca del ingreso al campo La India Muerta. El vehículo era conducido por Eduardo Alberto Santomartino quien iba acompañado Juan Cano y regresó más tarde por el lugar con otras tres personas, Alejandro Pablo González, Damián Cano, José Alberto Castilla, a las que aparentemente había ido a recoger y cuatro perros. En el momento de la inspección no se encontró nada, aunque luego en el rastrillaje se hallaron cuatro piches muertos con mordedura de perro, por lo que los guardaparques infirieron que los cazadores, al verlos, se habrían deshecho de los animales. Al acercarse al puesto, dos de las personas que allí estaban, González y Castilla, se hicieron cargo de la cacería de solo dos de los ejemplares.

En esa zona, el día anterior, los guardaparques habían encontrado a dos personas caminado a campo traviesa, acompañadas por perros. Se identificaron verbalmente, ya que no llevaban documentos, como Diego Pozos y Daniel Armando Guzmán. Los cazadores declararon haber sido alcanzados por Justo Cayetano Pozos en una Fiat Ducato blanca. Ellos no llevaban animales salvajes consigo ni se pudieron encontrar presas en los alrededores aunque sí notaron restos de sangre en la vegetación cercana por lo que se les labró un acta por caza y hostigamiento de la fauna silvestre en campo traviesa.

Pero no todos acatan las medidas y algunos cazadores reaccionaron de mala manera al ser intervenidos por el personal que se encarga de velar por la fauna en las zonas antes mencionadas.

Uno de los incidentes tuvo lugar cerca de El Sosneado. Esta vez los guardaparques se encontraban recorriendo la ruta provincial 186, cerca del cerro El Pataguilloso, cuando siguieron un rastro de un vehículo que los llevó hasta la propiedad del señor Torres. Una vez allí, encontraron a una persona caminando, con una mochila y un perro suelto, al interceptarlo, él los llevó al lugar donde estaban acampando junto con dos mujeres adultas y un chico. El dueño de la camioneta que estaba en el campamento, una Ford 100 blanca, se identificó como Rubén Ángel Olivera, quien no permitió que lo revisaran, por lo que los guardaparques llamaron a la policía. Al ciudadano se le labró un acta por hostigamiento a la fauna silvestre y, luego, los guardaparques escoltaron a Olivera hasta la ciudad de Malargüe donde lo esperaba la policía pero antes de presentarse ante ellos Olivera se dio a la fuga.

Unos días después, en la zona de la Laguna Seca, los guardaparques vieron una camioneta parada al costado de las huellas y un hombre a pie con un perro. Este, al ver el móvil con identificación de la Dirección de Recursos Naturales, se deshizo de los piches que había cazado, uno de los guardaparques se quedó en el lugar revisando la cacería y encontró tres piches hembras paridas, el resto se dirigieron a la camioneta, una Nissan azul, y encontraron a una persona durmiendo dentro y un perro. El hombre se negó a dar documentación y tampoco quiso entregar sus cuchillos. Los cazadores, indignados, intentan convencer a los guardaparques de que no hay nada de malo en comer piches. La discusión finalizó cuando uno de los cazadores se identifica como Juan Demarchy, quien declara no querer tener problemas con la policía porque ya había sido detenido tres veces por la misma falta (cacería menor) pero  no dejó de discutir y amenazar al personal de recursos naturales hasta que finalmente lograron calmar la situación.

Esa misma jornada, también se presentó una situación en la zona de El Sosneado, en la ruta 101 cerca de la mina El Alquitrán, donde el personal vio una camioneta parada al costado de la ruta. Un hombre sacó un piche vivo de la caja del vehículo y, al ser atrapado “in fraganti”, soltó al animal. Este se identificó como Juan Roberto Lucero, no opuso resistencia a la revisión del vehículo, aunque el piche que había quedado en la caja fue liberado por su hijo, quien durante toda la requisa negó que supiera de la existencia del animal en cuestión. Finalmente, el hombre ofreció dinero a los guardaparques pero luego cambió su estrategia y ofreció pagar un asado con tal de que no le labraran el acta.

También en la Payunia, los guardaparques interceptan en la ruta 180, a una camioneta Toyota blanca conducida por Ramiro German Salinas que se encontraba con otras dos personas adultas y un perro. Los tres se dirigían al puesto del señor Maya. Los guardaparques le notificaron a Salinas la prohibición de cazar y se le ordenó atar al perro. Horas más tarde, el mismo vehículo fue encontrado en las inmediaciones de la zona Perro Atado y en el momento en el que los guardaparques se dirigían hacia la Toyota, Salinas se bajó al grito de “ustedes son unos pelotudos”. “ Venir hasta acá a hincharme los huevos porque me estoy comiendo un par de piches. Yo vine a traerle un par de remedios al viejo Maya ¿y ustedes vienen hasta acá a hincharme los huevos? Los voy a cagar a piñas. Ustedes se cagan en los puesteros, no le interesan los viejos del campo”, prosiguió y, acto seguido, sacó un cuchillo de la camioneta que luego guardó en su pantalón. El incidente no pasó a mayores aunque el acta se labró de todos modos.

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