Más que un papel: 50 escrituras que sellan una vida de esperanza en Malargüe

La reciente firma de escrituras de 50 familias del barrio municipal en Malargüe no es simplemente un acto administrativo: es un acto de justicia, de reconocimiento y de dignidad. Para quienes hemos acompañado de cerca esta lucha, sabemos que tener en las manos la escritura de un terreno y una vivienda no es solo tener un título, sino reafirmar la pertenencia, la seguridad y el futuro.

La regularización dominial es uno de los pilares más importantes para construir comunidades sólidas. Significa pasar de lo informal a lo reconocido; de vivir con la incertidumbre al respaldo legal. Tener una escritura habilita a las familias no solo a habitar con tranquilidad, sino también a proyectarse: mejorar su vivienda, invertir con confianza, y, en muchos casos, acceder a créditos que hasta entonces les estaban vedados.

El rol de la Dirección de la Unidad Especial de Tierras de la Municipalidad de Malargüe ha sido clave para llegar a este momento histórico. A través de su compromiso y perseverancia, se logró desentramar décadas de trámites, burocracias y promesas postergadas. En un país donde muchas veces las soluciones llegan tarde —si es que llegan—, ver a vecinos que han esperado más de 40 años firmar su escritura es un símbolo potente del Estado presente, trabajando codo a codo con la comunidad.

Más allá del valor jurídico, la firma de estas escrituras representa un antes y un después tanto en lo emocional como en lo económico para las familias beneficiadas. Es la tranquilidad de saber que el techo que los cobijó durante años ahora les pertenece legalmente. Es el cierre de un ciclo de espera, de promesas aplazadas y de noches de incertidumbre. Desde lo económico, abre puertas fundamentales: permite acceder a créditos, formalizar mejoras, heredar con seguridad y tener una base sólida sobre la cual construir un proyecto de vida. La firma no es un punto final, es una llave: la que abre la puerta a nuevas oportunidades.

Este avance, sin embargo, no significa que la tarea esté concluida. Por el contrario, reafirma la urgencia de continuar con el proceso de regularización dominial en nuestro departamento. Aún quedan muchos vecinos del mismo barrio municipal esperando su escritura, así como familias de otros sectores como Los Intendentes, Colonia Pehuenche, las tierras de Cañada Colorada, Colonia de Emprendedores, parajes de la zona rural entre otros. Cada firma concretada nos recuerda que el derecho a la tierra y la vivienda debe garantizarse para todos, sin excepción. El desafío persiste, y el compromiso de seguir avanzando debe ser aún mayor.

Este hito no es el final del camino. Es el inicio de una nueva etapa para estos vecinos, una etapa con derechos, con posibilidades y con el orgullo de decir: esta tierra, esta casa, es mía.

Esto estamos haciendo por Malargüe, por eso Tenés que saberlo.

Por Intendente Celso Alejandro Jaque

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