A futuro se hará un circuito autoguiado para el cual se necesitarían guías o anfitriones locales. Aún no cuenta con guardaparques ni base.

El 15 de enero de 2013, la Cámara de Diputados de la Provincia de Mendoza sancionó con fuerza de ley la declaración de “Parque Científico Provincial al “Parque Científico Municipal de Observación del Espacio Malargüe”, que se desarrolla en el Departamento de Malargüe, de conformidad con las disposiciones y condicionamientos establecidos por el Decreto Municipal N° 1.748/2.011, debiendo especialmente tenerse en cuenta las coordenadas geográficas contempladas en el mismo”.

Sin embargo, pasaron cinco años hasta que recién esta semana, circulando por la ruta provincial Nº186, los viajantes se cruzaron con el cartel que da la bienvenida al Parque, creado con el objetivo de proteger el espacio que rodea a la antena DS3, que debe contar con la restricción de la instalación de cualquier antena que utilice radiofrecuencias porque éstas podrían alterar las lecturas que hace la antena de las misiones espaciales.

Recordemos que, en un primer momento, dicho espacio se creó como Parque Municipal y luego, a requerimiento de la Agencia Espacial Europea para contar con una figura de mayor protección, se designó como Parque Provincial, el cual cuenta con una extensión de diez kilómetros alrededor de la antena DS3.

La intención a mediano plazo (ya que posee un Plan de Manejo) es contar con un área de autointerpretación, a través de carteles, para que quienes decidan visitarlo sepan de qué se trata la antena perteneciente a la Agencia Espacial Europea.

El Plan de Manejo Sustentable era un requisito de la ESA para ubicar allí la antena que iba a ser destinada a estudiar el espacio profundo, con el objetivo de resguardar esta alta tecnología y el medio ambiente que la rodea.

El doctor Raúl Mikkan, investigador y docente de la UNCuyo, explicó los objetivos detalladamente y dijo: “Proteger la antena; inventariar los recursos naturales y culturales; establecer un banco de datos y recursos; preservar el paisaje, su biodiversidad, los valores geológicos, geomorfológicos, hídricos y atmosféricos; prevenir el impacto del hombre; profundizar el conocimiento del patrimonio arqueológico e histórico de la región; proponer una zonificación de usos y el espectro de sitios a conservar; diseñar programas y sub-programas de administración y uso; establecer indicadores de proceso e impacto del Plan de Manejo; promover la educación ambiental a través de elaboración de material didáctico y programas de difusión con información sobre el área protegida y sus recursos; regular el uso de la reserva mediante actividades turísticas de bajo impacto; y  mejorar la calidad de vida de las personas que residen en el parque, incentivando la adopción de actividades productivas sustentables”. Cabe destacar, que Mikkan, junto a su equipo, estuvo a cargo de la redacción del plan.

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