Las salas de jardín son las que dieron el puntapié inicial en este nuevo ciclo lectivo. Para los más chiquitos se terminaron las vacaciones y deberán adaptarse a nuevas reglas con el acompañamiento de los padres, mientras dura el periodo de adaptación.

Levantarse más temprano o no dormir siesta, dependiendo el horario de clases, serán algunos de los cambios que vivirán con entusiasmo, algunos, y un poco más reacios, otros, pero serán un punto de inflexión en sus vidas, sin lugar a dudas.

Dejar todo listo para el comienzo de clases fue una tarea que comenzó hace un par de semanas. Probar que todos los servicios funcionen de manera correcta, hacer planillas con y todo lo que conlleva organizar la distribución de las aulas, las meriendas, entre otras tantas cosas que ocurren puertas adentro de los jardines.

En este sentido, llamó nuestra atención el trabajo de las maestras en la vereda del jardín Suri, ubicado en el barrio Martín Güemes. El jueves pasado, con pala, azadón, carretilla y guantes de cocina para cuidar sus delicadas manos, ellas mismas limpiaron todo el frente del establecimiento.

Quizá hubiese sido más fácil esperar a un empleado municipal para que realizara esa pesada tarea, sin embargo, ellas no tomaron esa opción y decidieron poner manos a la obra.

Cabe aclarar que no es la primera vez que estas docentes junto a celadoras y cocineras de este jardín realizan la tarea de sacar todos los yuyos, piedras y basura del frente del jardín y que, obviamente, siempre llama la atención de quienes circulaban por el lugar. Quizá porque es poco frecuente que las mujeres realicen este tipo de tareas y menos aún con el guardapolvo de un colegio.

Comentarios